Debes
verificar que el casco elegido este homologado, que
es una serie de normativas que los mismos deben cumplir
para salir a la venta. La homologación garantiza
una cierta seguridad ya que las pruebas a las que
se someten los casco son bastante pobres, no en el
sentido del modo de realizarse sino de los valores
que permiten en cuanto a la aceleración del
cráneo. Para reconocer dicha homologación
debe verificarse con una etiqueta cosida que debe
estar en el interior del casco o en la correa de sujeción
con dos series de números y la letra E encerrada
en un circulo con lo que respecta a cacos europeos.
A consecuencia de la crisis en nuestro país
existen en la venta innumerables marcas chinas o taiwanesas
que copian a marcas originales que tienen muy buen
aspecto pero no cumplen con ninguna norma.
Los materiales más habituales que podes encontrar
son: poliuretano expandido para el interior y con
lo que respectan al exterior los más comunes
son: los productos de tipo resina termoplástica
y sintética, la fibra de vidrio, y algunas
fibras aramidas, principalmente el kevlar y en el
caso de los más costosos la fibra de carbono.

Para
asegurarte la talla adecuada debes seguir los siguientes
pasos: en primer lugar que el casco no apriete en
ninguna zona; generalmente la frente y las sienes
son las dos zonas donde se siente mayor presión.
La talla justa debe mantener firme la cabeza sin apretar
demasiado. Esto se puede comprobar una vez colocado
el mismo girando la cabeza hacia ambos lados cuidando
que este no "baile". El segundo punto es
verificar que no se salga, por eso una vez atado hay
que forzar esta situación constatando que no
salga fácilmente por la parte anterior.
Existen
dos tipos de anclaje, los de correa con anillos y
los de tipo clip que se traban a presión, ambos
son seguros si han pasado la respectiva homologación.
Para
reconocer un buen casco tras comprobar que cumple
con una homologación, puede distinguirse si
es 02 o 03, pero la verdad es que hay modelos de gran
calidad con la 02, simplemente porque ya tienen unos
buenos años en el mercado. Un buen casco debe
pesar poco; ser de un material resistente; independientemente
de su decoración exterior; estar bien acabado
y disponer de elementos de calidad en sus accesorios.
La verdad es que las grandes marcas distinguen muy
bien sus mejores realizaciones con precios que evidencian
su calidad.
Los cascos deben lavarse con cuidado ya que están
protegidos por una capa de laca que no debe ser atacada
y los que no, tampoco se deben rayar al frotarlos.
No hay que utilizar estropajos ni nada similar para
frotar la superficie exterior, ni tampoco substancias
que ataquen el material. El interior es difícil
de limpiar si este no se extrae con facilidad pero
esta operación debe hacerse dentro de un determinado
tiempo. Los recovecos de ventilación son un
poco mas complicados de limpiar pero hay que armarse
de paciencia ya que allí se suele acumular
suciedad.
Si querés personalizar tu casco debes hacerlo
correctamente. Siempre deben usarse pinturas que no
ataquen a la superficie exterior, o bien realizar
un tratamiento de imprimación previa que consiga
aislar esta superficie de la pintura. Cualquier buen
profesional del ramo de la pintura de motos sabe como
tratar un casco para que no se deteriore. Los cascos
fabricados con fibra de vidrio, carbono, kevlar o
resinas especiales, no tienen en principio fecha de
caducidad por causa de envejecimiento de materiales.
Los cascos fabricados con policarbonatos si caducan
en una cierta fecha, pues el material envejece y pierde
efectividad con el paso del tiempo, especialmente
los cascos termoplásticos que no están
pintados, pues sufren la acción de los rayos
solares y también de la contaminación
ambiental que pueden llegar a dañarlos a largo
plazo.
Prácticamente
todos los golpes inclusive la típica caída
desde el asiento puede afectar al casco en su estructura
interior. Siempre que el casco golpee el suelo en
un accidente, lo que se ve son las marcas dejadas
por el asfalto, hay que sustituirlo, lo mismo que
si se desliza rozando, pues el golpe ya lo ha parado
el casco y ha cumplido su función, por lo que
en caso de usarlo y tener la desgracia de volver a
golpearse en el mismo punto podría resultar
fatal, pues su estructura podría estar dañada
y comprimida porque ya realizaron una vez el esfuerzo.
Independientemente de la seguridad más evidente
que es sustituirlo en caso de caída por pequeña
que parezca ser, hay que mantener el casco limpio
y en condiciones. Es importante que la superficie
exterior se mantenga en perfecto estado intentando
no dejarlo a la intemperie largos periodos de tiempo
y evitando pequeños golpes que con el uso diario
pueden ser constantes.
Es
fundamental pensar que el casco lo llevamos en la
cabeza y que nos protege en "todo momento"
y "al momento" de ahorrarnos unos pesos
al comprar uno, quizás estemos disminuyendo
las posibilidades de salir ilesos en caso de un golpe
severo. Es por eso que antes de ponerse el casco en
la cabeza hay que usarla a conciencia para hacer la
mejor elección.
Ariel Cascelli (3504)
Columnista Full*Atv
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